Inclusión de prevención de adicciones en los procesos de enseñanza

Los múltiples espacios de trabajo compartidos con docentes de toda la provincia, me permitieron conocer las diferentes realidades de su tarea cotidiana y los desafíos a los que se enfrentan diariamente. He observado una genuina preocupación por la cuestión del consumo de sustancias. Sabemos que no hay recetas que permitan operar sobre una realidad dinámica, cambiante y compleja. Cada comunidad, cada escuela, cada situación presenta sus particularidades; por eso es importante utilizar estrategias que nos permitan recuperar las experiencias de cada uno de los docentes como insumo primordial desde donde cimentar nuevos caminos que conduzcan a la posibilidad de diseñar proyectos institucionales de cuidado y prevención.

La cuestión de las adicciones y los consumos problemáticos de sustancias es una temática que aparece como una marca de esta época, como expresión de un “malestar en la cultura” y en tal sentido produce un conjunto de opiniones, ideas, nociones y creencias en la sociedad. Hablar sobre drogas resulta particularmente difícil porque es una cuestión que carga con una serie de representaciones negativas y siempre es fuente de preocupación para los adultos que trabajan con niños y adolescentes. El consumo de drogas se convirtió en un fantasma que asusta y nos llena de dudas e interrogantes.

Las situaciones vinculadas a adicciones y consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, irrumpen en la escuela al igual que otro tipo de problemáticas que, sin gestarse en ella, deben ser abordadas por la institución. Estas situaciones exceden lo estrictamente pedagógico y ponen en tensión los dispositivos con que la escuela desarrolla su tarea cotidiana dando cuenta de la necesidad de generar nuevas respuestas frente a nuevas situaciones.

Estas acciones no deben representar una ruptura ni un desplazamiento de sus funciones sino que, por el contrario, el desafío radica en poder incorporarlas al contexto educativo y desarrollarlas desde un abordaje pedagógico.

La inclusión de la prevención de las adicciones a los procesos de enseñanza a lo largo de toda la escolarización obligatoria constituye un desafío que implica considerar con especial atención el momento vital de niños, niñas y adolescentes en la definición de contenidos y prácticas educativas.

No se espera que los docentes asuman el rol de “expertos en adicciones” capaces de “detectar” situaciones de consumo problemático y resolverlas por sí mismos. Por el contrario, para incidir desde una práctica preventiva en adicciones, es mucho más importante saber acerca de las personas, grupos y comunidades con las cuales se interactúa que contar con un conocimiento acabado sobre las sustancias psicoactivas y sus efectos.

Desarrollar procesos de enseñanza para la prevención de adicciones supone un compromiso con la palabra, y un cambio cultural que da lugar a la voz del otro, que en el ámbito escolar, es la voz del estudiante. La escuela debe “hablar del tema” evitando cualquier forma de estigmatización, sobre todo en relación a aquellos que consumen o tienen un uso problemático de sustancias psicoactivas.

Licenciada Roxana Celeste Dib

 

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